En Australia se lanzó una campaña para luchar contra el abuso infantil. La idea de la Australian Childhood Foundation (diseñada por JWT) fue original: cubrir maniquíes de niños con un afiche en las calles más concurridas de la ciudad. Exito rotundo.

A veces una campaña para incentivar las donaciones puede ser sólo una creativa imagen en la vía pública. Y ya. Aquí el mejor ejemplo (ver imagen).


En Luxemburgo decidieron lanzar una campaña anti prostitución. ¿Qué hicieron? Algo raro y curioso por decir lo menos. En la sección de carnes de los supermercados etiquetaron productos falsos con la inscripción: “Si le pagas a una prostituta estás financiando el tráfico humano” (via blog.guerrillacomm.com).

Hay veces que la simpleza lo es todo. Seth Godin lo dice aquí (post 100% aplicable a diversas industrias en Chile). Todos aparentan ser iguales. Todos hablan lo mismo, opinan igual, se comportan igual, están lejos del insight, la sorpresa y la capacidad para cautivar a sus audiencias. Ni hablar de contar historias y deleitar a quienes escuchan en una reunión. Triste pero cierto.
Un estudio elaborado por Econsultancy y la firma especialista en Search Engine Optimization (SEO) Guava, de acuerdo a una publicación de e-marketer, estableció que los expertos en marketing online en el mundo -y particularmente en Inglaterra- están apostando todos sus dardos a tácticas de búsqueda online.
El 55% dijo que planea aumentar su gasto en SEO y el 45% asegura que planea hacerlo en búsqueda pagada.
Eso no es todo. El 31% de los usuarios de SEO y el 32% de los que utilizan las búsquedas pagadas aseguraron que planean mantener sus respectivos presupuestos.

Nick Morgan acaba de crear un e-book (gratuito, por cierto) con consejos para hablar en público. Este es el link para descargarlo.
http://changethis.com/pdf/58.06.PublicWords.pdf

Asumamos que tienes una marca, producto o servicio. Y que, hasta el minuto, has apostado todos tus dardos a la comunicación tradicional. De repente te percatas de que “algo” está pasando en redes sociales. Te das cuenta que debes hacer algo. Innovar. Dar un paso al frente. Arriesgarte. En ese contexto, muchas son las compañías que se equivocan. Que piensan que basta con tener un perfil en redes sociales que hable de las bondades de su producto estrella. Y si a eso le suman publicidad tradicional en Youtube están listos. Craso error. El camino es otro. Es dejar la corbata de lado, el pendón y las fotografías de la vida social. Es conectarse a los medios sociales y escuchar y entender lo que pasa. Es participar de las conversaciones en forma auténtica y formar parte una comunidad. Se trata de ofrecer contenidos que le importen a las personas. Orientar de verdad y no derivar todo a un canal de ventas tradicional. Se trata de escuchar y conversar. Pero tal como sucede en la conversación de viejos compañeros de colegio, todos quieren hablar y nadie se da el tiempo de escuchar. Porque escuchar requiere tiempo (“time is money”, dirían en EEUU) y esfuerzo. Y las empresas no suelen estar dispuestas a esforzarse mucho en este mundo. Porque lo siguen mirando como una apuesta. Esa es la paradoja. Quieren entrar y no toman el camino adecuado para hacerlo. El tema es que en dos o tres años, todo estará ocurriendo en este mundo. En el digital. Y quien no esté ahí será como aquel personaje desgarbado que se para afuera en las afueras de un lugar trendy, donde se celebra LA FIESTA del momento y siente que ya no puede entrar. Que no está vestido para la ocasión. O que no tiene amigos adentro.

Estamos en medio de una verdadera fiebre digital. Los “marketeros” en el mundo están apostando todas las fichas al marketing digital. De acuerdo a una encuesta de la Society of Digital Agencies (SoDA), el 81% confirmó que planea invertir al menos lo mismo en marketing digital que el año pasado. Además, el 77% de las agencias de publicidad tradicional están aumentando su presupuesto en acciones digitales de 1% a un 29%. Y el 10% lo hace en más de un 30%.
Y en esa misma línea, la gran apuesta sigue siendo el marketing viral y las redes sociales: un estudio publicado por Ad Media Partners señala que el 77% de los expertos planea aumentar su inversión en esas plataformas (ver gráfico). Fiebre digital y contagiosa. ¿Serán todos expertos en el tema?

El marketing de una marca no sólo radica en la excelencia de sus productos o servicios, en los valores y atributos del logo y las millonarias campañas de publicidad que intentan crear un deseo de compra.
Se trata de ir más allá.
Siempre.
Un caso de excepción es Rosen. Recientemente fui a adquirir muebles a su tienda -estaba adportas de un cambio de casa-y no sólo la atención fue de lujo (con recomendaciones más auténticas que las recibidas en una multitienda y no intentos desesperados por abultar el cheque final) sino que, además, mientras se hacía el trámite del pago, pude disfrutar de un cómodo masaje en un moderno sillón especialmente diseñado para esos fines.
Pero lo mejor viene al final.
Prometieron que la entrega se efectuaría el sábado de esa semana a las 3 pm (día de la mudanza). Y el camión llegó antes! Y no hubo cobros no estipulados, daños en el mobiliario entregado, ni intentos por conseguir una nueva propina. Fue perfecto. Y no hay mejor marketing que ese.
¿Por qué las empresas lanzan campañas exclusivas, dirigidas a líderes de opinión, y utilizan publicidad masiva?
¿Por qué se siguen haciendo encuestas sobre marcas y productos a la salida del metro?
¿Por qué se espera que el ejecutivo creativo tenga el reloj rojo, el pelo largo y venga llegando de un carrete?
¿Por qué la gente escucha la palabra marketing viral y piensa que se trata de filmar un spot en TV y lanzarlo a la web?
¿Por qué hay personas que dudan del poder de las redes sociales (sabrán que el 78% de los consumidores cree en la palabra de un consumidor y que sólo el 14% cree en la publicidad)?
¿Por qué hay compañías que insisten en invadir con publicidad en vía pública en lugares tan insólitos como camino a Viña? (hay alguien que no esté pensando en el descanso y carrete y sí en pañales y renovar sus boxers)